C. VILLANOVA/I. ARISTU. Zaragoza
El anteproyecto de Ley de Lenguas de Aragón elaborado por la DGA en cumplimiento de una de las principales promesas pendientes de la coalición PSOE-PAR define el catalán y el aragonés como lenguas "propias e históricas" de Aragón, pero como idioma "oficial" de la comunidad solo nombra el castellano. El futuro texto legal, que está siendo analizado por los servicios jurídicos del Ejecutivo y aún puede sufrir modificaciones, no acepta ninguna otra denominación para referirse a las lenguas que se hablan en la región, algo que ha provocado fuertes tensiones en el equipo de gobierno del Pignatelli.
Los aragonesistas quieren que la nueva norma permita a cada municipio decidir cómo llamar a la lengua de su zona. Esto podría dar pie a la oficialización de denominaciones como fragatí, tamarità o maellà (fragatino, tamaritano o maellano). Sin embargo, los socialistas consideran que esto carece de fundamento lingüístico y prefieren una definición global de las distintas variedades dialectales del catalán y el aragonés.
El anteproyecto de Ley de Lenguas establece además que en Aragón hay sendas "zonas de utilización histórica" del aragonés y del catalán en las que esos dos idiomas deberán gozar de protección "garantizándose su enseñanza y el derecho de los hablantes a su uso". La declaración de esas zonas -que se delimitarán una vez aprobada la nueva norma- y su modificación será competencia exclusiva de la DGA previo informe del Consejo Superior de las Lenguas de Aragón, un órgano consultivo y asesor.
Una comunidad "trilingüe"
La exposición de motivos del texto sostiene que Aragón es una comunidad autónoma "trilingüe" en la que "junto al castellano, lengua mayoritaria y oficial en todo su territorio, conviven otras dos lenguas en determinadas zonas, el aragonés y el catalán, con sus distintas modalidades".
El objetivo de la ley es "la protección del patrimonio lingüístico aragonés" y la regulación del uso del aragonés y el catalán "en los distintos ámbitos de la convivencia social" y "en el sistema educativo". La DGA marca como objetivos "esenciales" hacer efectivo el derecho de los ciudadanos a conocer y usar esas lenguas, fomentar su recuperación y desarrollo y garantizar su enseñanza.
Para lograrlo, el aragonés y el catalán quedan definidos como "lenguas propias de Aragón", pero en ningún momento son calificadas de oficiales -algo que sí se hacía en el anteproyecto redactado en 2001, que hablaba de cooficialidad-. Del castellano se dice que es "lengua oficial en todo el territorio de la comunidad", y sobre las variantes locales del aragonés y el catalán se establece que "serán objeto de especial estudio y protección" sin entrar en mayores concreciones.
En cuanto a las zonas de uso de cada idioma, además de las de "utilización histórica" del aragonés y el catalán, se distingue una tercera "de utilización del castellano" -integrada por los municipios que no pertenecen a ninguna de las otras dos- y una cuarta "de transición-recepción", que incluirá las localidades que son receptoras de ciudadanos con una lengua propia distinta del castellano.
La declaración de las zonas se basará en criterios "sociolingüísticos e históricos", se producirá una vez promulgada la Ley de Lenguas y corresponderá al Gobierno de Aragón tras un informe del Consejo Superior de Lenguas de Aragón. Los ayuntamientos afectados por esa declaración o por su condición limítrofe con vínculos "históricos, culturales o socioeconómicos" podrán solicitar a la DGA la extensión de la zona de utilización del aragonés o del catalán, pero la decisión final seguirá en manos del Ejecutivo.
Esto último supone una importante novedad respecto al anteproyecto de Ley de Lenguas elaborado por la coalición PSOE-PAR en 2001, ya que entonces el texto dejaba a las localidades incluidas dentro de las zonas "de cooficialidad" la facultad de declarar su término municipal como "zona de utilización predominante de la lengua o modalidad lingüística vernácula". Con esa fórmula, los ayuntamientos podían decidir además cuál era la denominación que deseaban dar a su "modalidad lingüística vernácula" (fragatí, maellà, catalán...).
Consejo Superior de las Lenguas