franja | 25 Febrer, 2008 09:46
24/02/2008 R. LOZANO

Las grandes obras las empiezan unos y las acaban otros. Es una máxima que no suele romperse, dados los larguísimos periodos de gestación de las infraestructuras de comunicación. Las últimas inauguraciones (el nuevo aeropuerto de Zaragoza, la autovía a Teruel o el AVE a Barcelona) son buenos ejemplos. Y han cerrado un ciclo: Aragón ha visto concluirse proyectos diseñados hace hasta dos décadas. Se abre una nueva etapa en la que, otra vez, está casi todo por hacer. Quien quiera que llegue a la Moncloa tendrá una larga lista de retos que afrontar. Es lo que pasa cuando se acumula un retraso histórico.
Teruel acaba de ver cómo, por fin, está comunicada por autovía con Valencia y con Zaragoza y Huesca. Han hecho falta casi dos décadas para poner punto final al eje norte-sur entre Nueno y Sagunto. Pero Teruel no acaba de perder su condición de Cenicienta, porque las grandes infraestructuras de comunicación se terminan en la A-23. No hay más. Están pendientes (pese a haber sido objeto de reiteradas promesas de un partido y de otro) la autovía a Cuenca, el desdoblamiento de la N-232 entre Alcañiz y el Mediterráneo, el enlace por autovía con Madrid (a través de la carretera que une Monreal del Campo, en Teruel, con Alcolea del Pinar, en Guadalajara) y la electrificación de la vía férrea, que pese a la reforma integral de la plataforma no puede encajar grandes velocidades ferroviarias.
Y es que Teruel ha ido perdiendo AVEs. El PP no aceptó construir un ramal de la alta velocidad Madrid-Valencia que llegara a la capital turolense. El PSOE, que había sido partidario de él, ahora no lo quiere hacer y garantiza que el desarrollo del eje Cantábrico-Mediterráneo con prestaciones AVE será suficiente. Pero dicho eje anda en pañales. Y entrar en detalles es aún más desolador: las variantes de Gargallo, La Mata de los Olmos o Calanda, en el eje Caminreal-Mequinenza-Fraga, no pasan del estudio informativo.
El suma y sigue está en Zaragoza. La ya citada N-232 también debe desdoblarse entre Fuentes de Ebro y Alcañiz. Y está pendiente la prolongación de la autovía A-2 entre Fraga y Alfajarín, de la que se han lanzado ya los estudios informativos. También debe convertirse en autovía la conexión Mallén-Figueruelas. Y el cuarto cinturón ya está pidiendo un quinto, dado el crecimiento de la capital aragonesa.
Y el debe también es amplio en Huesca. Es cierto que el impulso dado en estos años a las autovías entre Huesca y Lérida y entre la capital oscense y Pamplona ha sido notable. Pero hay que concluirlas. Y también hay que terminar la que unirá Nueno con Jaca y el Somport, algunos de cuyos tramos están en obras. Pero aún quedará pendiente de empezar la autovía de la Franja, que debe conectar Lérida con el Pirineo atravesando alternativamente territorio aragonés y catalán. Una vía muy necesaria para los aragoneses de esa zona.
Y en el horizonte persisten las incógnitas sobre la reapertura del Canfranc y la construcción de la Travesía Central del Pirineo, que no acaban de entrar en los planes estatales por más que se repitan los compromisos de uno y otro partido al pasar por el Gobierno central. O en campaña electoral.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=389779
| « | Març 2010 | » | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Dl | Dm | Dc | Dj | Dv | Ds | Dg |
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 | 31 | ||||