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Muestra sobre Juan Cabré

franja | 26 Juny, 2006 23:49

http://www.heraldo.es/heraldo.html?noticia=169764

Juan Cabré, memoria gráfica de los inicios de la arqueología moderna en
España
Una muestra espectacular, que llega en septiembre a Calaceite, descubre la
faceta de fotógrafo de Juan Cabré, el aragonés que sentó las bases de la
arqueología moderna en nuestro país. Ahora, también, entra por derecho
propio en la Historia de la Fotografía española.
Cabré realizó más de 5.000 fotografías, y el archivo ha sido custodiado
por su familia

MARIANO GARCÍA. Zaragoza | A finales del XIX, Aragón dio numerosos hombres
de ciencia que trascendieron fronteras. Quizá uno de los menos conocidos,
aunque tenga museo en su localidad natal, sea Juan Cabré. Nacido en
Calaceite en 1882, Cabré es uno de los padres de la arqueología moderna en
España. No era el clásico "excavalotodo". Era un adalid del
Regeneracionismo, de la "Escuela y despensa", de la lucha por la
renovación. Pensaba que había que reescribir la Historia de España con
nuevos parámetros, con otros puntos de vista, y para ello nada mejor que
bucear en el pasado y rescatar datos y objetos hasta entonces
desconocidos.

La arqueología, en España, era entonces una aventura. Cabré recibía
permiso de excavación, cogía la tienda de campaña y la familia, montaba su
campamento de trabajo e izaba la bandera de la República. Y, a partir de
ahí, jornadas extenuantes, zurcidas por el excesivo frío o calor de las
parameras de Soria y Guadalajara, de los campos de Teruel. Por la noche, a
la luz de un quinqué, escribía el diario de la excavación….

La trascendencia de Cabré como científico no está aún justamente valorada,
pero aún es menos conocida su faceta como fotógrafo. Si como arqueólogo no
era un "excavalotodo", como fotógrafo tampoco fue un mero documentalista.
"Lo fantástico en el Juan Cabré fotógrafo es que, a diferencia de la
mayoría de sus compañeros de generación, él no utilizó la fotografía como
un mero documento del hallazgo, sino que la empleó como un instrumento de
trabajo más y como testimonio del propio proceso arqueológico", asegura
Juan Blánquez, profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de
la Universidad Autónoma de Madrid. Y añade: "su obra es única en España y
hay pocos paralelos en Europa: por la cantidad de imágenes que tomó y por
la variedad de los yacimientos y los temas". A lo largo de toda su vida,
Cabré realizó más de 5.000 fotografías, y el archivo ha sido custodiado
por su familia hasta hace unos años. Ocasionalmente, en publicaciones
especializadas, se habían reproducido algunas de las imágenes del archivo;
pero con cuentagotas.
La donación del archivo

La familia Cabré, consciente de la enorme importancia del archivo, decidió
donarlo al Instituto del Patrimonio Histórico Español en 1991. Y los
especialistas de este centro lo han puesto en valor. En 2001 se firmó un
convenio de colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid para
abordar el estudio y difusión del archivo. Durante los últimos años, con
mimo y ciencia, ambas instituciones se han ocupado tanto de garantizar la
supervivencia en las mejores condiciones de los soportes fotográficos,
como de estudiar y datar cada una de las imágenes. Una vez completada la
tarea, se ha organizado una exposición con los fondos, una muestra que se
inauguró en el Museo de San Isidro de Madrid, y que posteriormente viajó a
Jaén, Murcia y Castellón. "La itinerancia no va a ser muy larga, y
queríamos que acabara en Aragón, en Calaceite, en el Museo Juan Cabré". En
Calaceite, etapa final de la travesía, se inaugurará el 9 de septiembre y
permanecerá abierta durante el resto de 2006. La exposición cuenta con el
patrocinio de la DGA y por eso se ha realizado un catálogo especial para
Aragón: más de 400 páginas llenas de información e imágenes, y un cederrón
con el archivo íntegro. Además, los materiales de la exposición
seguramente van a quedarse ya definitivametne en Calaceite, en el Museo
Juan Cabré.

Y, ¿en qué consiste el archivo?. "Hay un importante apartado que lo
constituyen las fotos arqueológicas puras -apunta Juan Blánquez-, pero
también hay un retrato de la España de los años 20 y 30. Porque Cabré
siempre quería darle una carga humana a sus fotografías, por eso hacía
posar a los que excavaban con él, por eso se detenía a fotografiar un
paisaje urbano en el que hubiera un personaje muy expresivo. Había
estudiado Bellas Artes y eso se notaba. Frente a otros compañeros de la
época, Cabré entendía perfectamente la fotografía. No tiraba fotos, sino
que se preocupaba por el encuadre, la composición, los símbolos, los
guiños al espectador". Le gustaba, también, jugar. En muchas de las
imágenes de vestigios arqueológicos que había sacado a la luz aparece su
sombra, la sombra del fotógrafo, proyectada sobre las ruinas. Como si
dijera: estoy, pero no estoy. "Entender a Cabré como científico obliga a
entenderle como persona -subraya Blánquez-. Era un hombre bueno, justo,
preocupado por la educación, humilde y muy trabajador. Como aprovechaba
tanto el tiempo pudo realizar numerosas excavaciones. Estudió las mejores
necrópolis de Guadalajara y Soria, y las imágenes que tomó entonces son
hoy documentos excepcionales".

Descubridor de arte rupestre

Nacido en Calaceite el 2 de agosto de 1882, Juan Cabré era un niño
enamorado del dibujo que a los 14 años empezó a estudiar en la Escuela de
Artes y Oficios de Zaragoza, y luego, becado por la Diputación de Teruel,
en la Academia de San Fernando de Madrid. En uno de sus paseos, quién sabe
si preparando la pintura de algún paisaje, descubrió arte rupestre en la
Roca dels Moros en Calapatá. Y se produjo el hechizo. Era la primera vez
que se hallaba arte rupestre levantino en España y el descubrimiento
atrajo al Bajo Aragón a los más destacados prehistoriadores del
continente. Además, aquello le valió reconocimientos y encargos como la
elaboración del "Catálogo Monumental de Teruel" (inédito), en cuya
preparación descubrió nuevos emplazamientos con pinturas rupestres. Sin
darse cuenta, Cabré había sucumbido al veneno de la arqueología.

Empezaba así una de las carreras científicas más destacadas del siglo XX
en el campo de la arqueología. Bien es cierto que era una época en la que
todo, o casi todo, estaba aún por hacer. Pero Cabré consagró su vida a
sacar a la luz los testimonios más importantes del pasado en la Península
Ibérica. Excavó -en muchas ocasiones con otro histórico de la arqueología,
Enrique de Aguilera, marqués de Cerralbo, importantes yacimientos en las
provincias de Zaragoza, Segovia, Soria y Guadalajara: Cabezo de Alcalá
(Azaila, Teruel), El Altillo (Aguilar de Anguita, Guadalajara), Las
Cogotas (Cardeñosa, Ávila), Torralba del Moral (Miño de Medinaceli,
Soria), Recópolis (Zorita de los Canes, Guadalajara), La Osera (Chamartín,
Ávila)... El resumen de su trayectoria científica es abrumador: dirigió 27
campañas de excavaciones, descubrió 72 estaciones con arte rupestre,
realizó 117 publicaciones, de las que 39 son libros o memorias. A partir
de ahora, y gracias al IPHE y la Autónoma, entra en la Historia de la
Fotografía en España.
 

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