Fue a comienzos del 2000, cuando, animado por un amigo, José Luís Soler, entonces responsable de promoción turística de la Comarca del Matarraña, me decidí a preparar la bolsa de viaje para unos cuantos días, y venir a visitar esta comarca, que, he de reconocer, no tenía la más mínima idea que existiera. Pero cuál fue mi sorpresa a llegar a ella, y descubrir sus innumerables encantos y valores que posee, que decidí apostar por ella, en todos los sentidos. De aquel primer viaje, creo que surgió una veintena de artículos y reportajes, que irían viendo la luz en los más prestigiosos medios de comunicación de difusión nacional, ilustrados con fotos del autor. Consecuencia de ello, que el Matarraña comenzaría a ser descubierta desde los sectores de la hostelería, la gastronomía, el arte, las tradiciones, la naturaleza, y también por sus importantes elementos de la historia no oficial, tema en que no dudé en trabajar, estudiando más las evidencias, los símbolos, la cultura oculta, que los archivos.
Y, sin darme cuenta, estaba acercándome cada vez más a esos testimonios que, tradicionalmente, habían pasado desapercibidos para la gran mayoría, llamándome poderosamente la atención el rosetón triangular de la iglesia de Santa María de Valderrobres; la piedra que concentra la energía del patio central del castillo de Valderrobres; las cárceles del terror, en cuyas tétricas mazmorras los presos durante los siglos modernos debieron pedir la muerte a gritos; los canecillos de la iglesia parroquial de Ráfales; los innumerables santuarios, ermitas e iglesias que cuenta la comarca dedicados a los cuatro santos venerados por el Temple; la Roca Caballera, de Calaceite; las grutas que se abren en las entrañas de la población de Beceite; el triskelion de La Fresneda y el pozo-fuente; las montañas y lugares sagrados que hay en la comarca, etc. etc.
Tal fue la riqueza en materia de estas evidencias, que no dudé en coordinar la convocatoria y realización de un Congreso: "I Congreso Nacional: el Matarraña Mágico", celebrado en la primavera de 2003, y coincidiendo con el lanzamiento, por parte de Ediciones Martínez Roca, de mi obra: "La mitología templaria", en cuya portada, que ha dado la vuelta al mundo, elegí el rosetón triangular de la iglesia parroquial de Valderrobres, como elemento esotérico, cargado de símbolos y fuerza, concebido por el Temple, y vinculado con la cruz de ocho beatitudes, la más sagrada de los templarios. A aquel evento, que tuvo una importante repercusión a nivel nacional, en todos los sentidos, fueron invitados ponentes de la talla de: Javier Sierra, Sebastià d'Arbó, Emilio Ruíz, Jesús Callejo, Fernando Sánchez Dragó, etc.; éste último, además, montó un plató en la galería superior y porticada del castillo de Valderrobres, durante las jornadas del Congreso, en donde grabaría uno de los programas de "Negro sobre blanco", el cual registró la mayor audiencia, con cerca de un millón de telespectadores. Todos los ponentes, y el numeroso público que se inscribió al Congreso, tuvieron oportunidad de descubrir el Matarraña, a través de las excursiones que se programaron, y después volvieron, ya a nivel particular con sus familias, para seguir visitando y admirando los encantos de esta singular comarca, cuando no la recomendaban a sus conocidos, amistades y familiares.
Al año siguiente, decidí afrontar el reto de condensar en un libro de 250 páginas, los valores del Matarraña, pero contemplados desde una óptica diferente: aquella que más se ignora y no es menos importante; el libro: "Matarraña desconocido", editado por Barrabés, Ed., que se ha convertido en el pilar esencial para visitar el Matarraña, y captar sus valores más profundos, con rutas, mapas, dibujos, fotos, gráficos, símbolos, etc., se presentaría en la villa de Valderrobres, alcanzando un éxito de convocatoria que podríamos calificar de histórico, donde no faltó jamón de la D.O. Teruel; vinos de la bodega "Venta d'Aubert", de Cretas; aceite de la D.O.P. Bajo Aragón, y otros alimentos tradicionales de la comarca.
Dos años después, coincidiendo con el solsticio de verano de 2005, en la villa de La Fresneda...
(continua... El Matarraña y Jesús Ávila-"UN BUEN BALANCE")



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